miércoles, 8 de febrero de 2017

Ibon Iparragirre, preso vasco enfermo y agredido. Manu Azkarate, hospitalizado.

Foto. Ibon Iparragirre Burgoa.
Preso político enfermo y agredido en 2 ocasiones
Trasladan a Ibon Iparragirre tras ser agredido dos veces en 24 horas
Ibon Iparragirre, preso político vasco aquejado de una grave enfermedad, ha tenido que ser trasladado a otro módulo de la prisión madrileña de Alcalá Meco, después de que haber sufrido dos agresiones en apenas 24 horas, una de las cuales le dejó sin conocimiento.
Según ha explicado a NAIZ la familia de Ibon Iparragirre, el preso ondarroarra ha podido llamar este lunes a casa para informar de que el sábado, poco después de la visita en la que contó a sus allegados la agresión sufrida el viernes, volvió a ser golpeado.
En este caso, fue un preso el que le golpeó por la espalda y, a consecuencia de esta agresión, Iparragirre quedó tendido en el suelo sin conocimiento.
El preso ondarroarra no ha podido llamar a casa hasta el lunes, ya que, el viernes, en la primera agresión, le robaron, entre otras pertenencias, la tarjeta que utiliza para realizar llamadas telefónicas.
En otra llamada, ha informado a la familia para informar de que ha sido trasladado al módulo once de Alcalá Meco, donde tampoco hay ningún preso vasco.
A pesar de su grave estado de salud, Iparragirre, que tiene sida en estadio C-3, permanece en la citada cárcel madrileña desde que su detención en marzo de 2014 por parte de la Ertzaintza, quedando así revocada la prisión atenuada que se le había concedido en octubre de 2011.

De Gara

Cartel AAM. "Preso Gaixoak Kalera!".

Manu Azkarate hospitalizado. Ibon Iparragirre atacado dos veces en 20 horas


Foto. Resistencia dominicana contra yanquis.
República Dominicana
CIEN AÑOS DESPUES DE LA OCUPACIÓN

Por Lorgia García Peña

Publicado originalmente por la Editorial NACLA

El 15 de mayo de 2016 hizo 100 años de la 1º ocupación, por los EEUU, de la República Dominicana. Diferencia de otros eventos históricos violentos –desde la colonización europea de América, pasando por el Holocausto nazi, hasta la guerra de Vietnam- la ocupación estadounidense de la República Dominicana continúa oculta para la memoria pública y relegada a notas a pie de página de la historia estadounidense, incluso mientras los dominicanos se convierten en unos de los grupos étnicos que más crece en los EEUU.
En contraste con este silencio, el legado de los EEUU ha moldeado el destino político y económico de la nación caribeña, así como prácticamente todos los aspectos de la cultura dominicana. Tras la ocupación, el béisbol, por ejemplo, había remplazado a las peleas de gallos como pasatiempo nacional. El foxtrot y el jazz se mezclaron con los ritmos locales, para crear lo que conocemos como Merengue. Durante la ocupación, en nombre de la “civilización” y la “libertad”, los misioneros evangélicos de EEUU levantaron iglesias, en muchas aldeas dominicanas, mientras la Santería, el Vudú y el Palo (una antigua práctica religiosa áfrico-dominicana de origen congolés) fueron declaradas ilegales en la isla. Incluso hoy día, las comunidades religiosas afro-dominicanas están estigmatizadas y a menudo obligadas a congregarse en secreto.
A los ocho años de ocupación militar estadounidense, le siguieron dos décadas de guerra entre las fuerzas desiguales del imperio de EEUU y la isla dividida de La Española. En 1904, el gobierno de los EEUU se hizo con las aduanas dominicanas. En 1905, como el economista Rémy Herra argumenta, la emisión de sanciones y ultimatums por parte de los EEUU, amenazando tanto a Haití como a la República Dominicana con la intervención si las “revueltas y bandolerismo no se ponían bajo control”. Finalmente, e 28 de julio de 1915, los marines de EEUU aterrizaron en Haití, ocupando la segunda nación más antigua de América durante 19 años. Unos meses después, en mayo de 1916, la ocupación se extendió hacia el este, con la excusa de detener el caudillismo y asegurar una “gobernación limpia” y la civilización en el Estado dominicano. A pesar de la milicia local y de la resistencia intelectual, el ejército estadounidense fue capaz de controlar a la población Española a través de la censura, la intimidación, el miedo y la fuerza militar, por lo que se abrió una brecha en la soberanía de ambas naciones.
Al igual que en otras ocupaciones de los EEUU en los siglos XX y XXI, la intervención en la República dominicana en 1916 reflejó la visión sobre sí mismo de los EEUU como una nación indispensable que tenía como deber “proteger” al mundo. Siguiendo la lógica expansionista de la Doctrina Monroe aplicada por el presidente Theodore Roosevelt, el presidente Woodrow Wilson (1913-21) estimuló al ejército estadounidense para que se convirtiera en una fuerza directriz, creyendo que los EEUU debían ayudar a otras naciones a civilizarse. Esta retórica paternalista de la dominación de los EEUU fue el mecanismo cultural primordial que llevó a los marines a la R. D. El lenguaje usado por el presidente Woodrow Wilson para describir la ocupación, retrataba a los Marines como los “inestimables buques insignia del poderoso gobierno de los EEUU”, un privilegio que está unido al deber de eliminar a la oposición y dominar a la población (a veces resistente) local. A este militarismo se le añadió la lógica racial salida del sur de los EEUU, los Marines que sirvieron en la República Dominicana durante la ocupación, frecuentemente expandían la ideología supremacista blanca en el hemisferio, a través de la política imperial y de la fuerza.
Una breve mirada a la ocupación durante el periodo 1916-24 igualmente revela una gran responsabilidad de los EEUU en la creación de desigualdades económicas y sistemas que beneficiaban a las corporaciones ricas, mientras condenaban a la mayoría de la población de la República Dominicana a la pobreza y al desarraigo. Durante sus ochos años de ocupación, el gobierno de los EEUU manejaba las finanzas dominicanas a través del National City Bank of New York, una institución financiera que acabaría siendo controlada pro e Grupo Rochefeller. Esta operación facilitaba la propiedad extranjera corporativa de la tierra dominicana dedicada a la producción de azúcar. La ocupación, igualmente condujo a la creación de la Guardia Nacional Dominicana (GND), lo que sirvió como vehículo para tres décadas de despiadada dictadura de Rafael Leónidas Trujillo (1930-61). Durante la ocupación, Trujillo jugó el papel de mano derecha de EEUU, por quién fue nombrado general. Los oficiales de la GND eran entrenados por los Marines de EEUU y servían bajo su comandancia. Durante los últimos seis años de intervención, la GND fue igualmente utilizada para reprimir y torturar a gente que era percibida como enemigos de la nación. Al final, cuando finalizó la ocupación, la GND se convirtió en herramienta de control social para varios dictadores dominicanos del siglo XX, en particular de Trujillo y de Joaquín Balaguer. En la actualidad, la GND continúa siendo el principal vehículo para ejercer la represión y la censura del pueblo dominicano, y es usada frecuentemente durante manifestaciones pacíficas para intimidar a los manifestantes.

Foto. Monumento a la Libertad dominicana.
Los Marines estadounidenses instruyeron a Trujillo para dirigir a la Guardia Nacional Dominicana en 1918 y le ascendieron a Comandante en Jefe del Ejército Nacional en 1927. En 1930, con el apoyo de su Ejército, Trujillo apoyó el golpe contra el presidente Horacio Vásquez. Dirigiría la República Dominicana durante los siguientes 31 años. La mayoría de los historiadores del siglo XX coinciden en que Trujillo fue uno de los dictadores más despiadados de la historia moderna de Latino América. Su crimen más atroz fue el genocidio de unos 20.000 nativos haitianos y negros rayanos (mestizos llegados de países vecinos), en 1937. La ocupación estadounidense dejó un nefasto legado que ha condenado a los descendientes Haitianos-dominicanos a la pobreza y a la exclusión.
Igualmente, las políticas estadounidenses condujeron a los haitianos a emigrar a la R. D. En 1918, el Secretario de Estado de los EEUU, William Jennings Bryan fue la punta de lanza de un plan para redactar una Constitución para Haití. Esta nueva Constitución eliminaba una ley de 1805 que prohibía a los extranjeros poseer tierra haitiana. El Secretario Asistente de la Armada en aquel tiempo, un joven llamado Franklin D. Roosevelt, se encargó de redactar la Constitución haitiana, que concedía preferencia a las corporaciones estadounidenses para comprar y poseer la tierra haitiana. La pérdida de las tierras comunales contribuyó al fortalecimiento de un nuevo sistema de plantación profundizando la pobreza entre el campesinado haitiano. Al final, los campesinos desarraigados terminarían emigrando a la República Dominicana para terminar trabajando para la gran industria azucarera americana. (Muchos haitianos también llegaron a la República Dominicana a través de programas de trabajo temporal establecidos por los EEUU en la Española, lo que condujo a los haitianos a cortar la caña y a los trabajadores especializados del Oeste a puestos de dirección y a las oficinas de administración). Esta estructura se convirtió en la base de un sistema de explotación de mano de obra que descansaba en los trabajadores indocumentados de Haití que, a día de hoy, continua fomentando la desigualdad económica basada en el racismo, en la etnia haitiana en la República Dominicana, como lo evidenció la desnacionalización de más de 20 millones de la etnia haitiana en 2013.
Hoy existen cerca de un millón de emigrantes haitianos en la República Dominicana. Muchos trabajan en la industria nacional del azúcar, a menudo en condiciones esclavizantes, como se muestra en películas recientes como “El precio del azúcar” (2007) y los “los Bebés del Azúcar”. No obstante, a menudo se sigue pasando por alto la relación entre la inmigración haitiana hacia la R. D. y las intervenciones de los EEUU en las políticas económicas y culturales tanto de Haití como de la R. D..
No es de extrañar que el aniversario de los 100 años de ocupación haya pasado ampliamente desapercibido, incluso cuando el mundo es consciente del papel que los EEUU juega en las desigualdades económicas y sociales basadas en las diferencias sociales, tanto en su casa como en el extranjero. Irónicamente, el aniversario se hizo coincidir con la víspera de una de las elecciones nacionales más controvertidas en la historia moderna de la R. D., en las que candidatos independientes no tradicionales como Domingo Moreno (Alianza País), y Minou Tavarez (Alianza por la Democracia, desafiaban al poder establecido (establishment) y a la larga historia de servilismo de la nación hacia los EEUU y a sus intereses corporativos. En medio de la resistencia política ampliamente apoyada, el Presidente Danilo Medina, del Partido de la Liberación Dominicana, cambió la Constitución repentinamente para poder presentarse a un segundo mandato. Medina hizo esto a pesar de las protestas públicas por un escándalo de corrupción que le ligaba a un caso de lavado de dinero y a pesar del papel que desempeño en una masiva crisis diplomática a raíz de haber aprobado una ley de desnacionalización en 2013.
Sin embargo, en medio del clima creado por Donald Trump (donde las figuras políticas parece que pueden salirse con la suya promocionando el odio, el odio y la retórica anti- inmigración) la campaña presidencial de Medina representaba un recordatorio preocupante de la continuidad, tras 100 años del matrimonio entre los políticos dominicanos con los EEUU, que respalda la explotación corporativa de los dominicanos pobres. Mientras que el Establishment dominicano siga con este “juego”, el matrimonio continuará, a pesar de la oposición de la mayoría de su pueblo.

Fuente: NorthStar Compass. Otoño, 2016

Traducción: del inglés M.M. Ponce. Diciembre, 2016