sábado, 24 de septiembre de 2016

Unidad y solidaridad frente a la represión...

Cartel. "Nahuel, Araña, Jorge, Alfon, Jaro, PCE(r), Arenas, Hasel y Ciniko... (hasta 20 casos). Unidad y solidaridad frente a su represión. Amnistía total""
Comunicado Vigo contra a represión
En el Estado español...

...los montajes policiales están a la orden del día y tanto Nahuel como Alfon han sido cabezas de turco.
.. no existe la libertad de expresión y por eso son más de 60 los encausados en la Operación Araña, muchos de ellos ya condenados con hasta 3 años de prisión.
.. manifestarse contra sus políticas criminales es delito.
Es por ello que Jorge se enfrenta a una condena de 5 años de prisión por participar en las marchas de la dignidad en el 2014.
Es por ello que Oliver, Sine y Nerea pueden ser condenados hasta a 8 años de prisión por participar el 14-F del 2015 en una manifestación estudiantil contra la LOMCE en Vigo.
Es por ello que Ángel ha sido condenado recientemente a 22 meses de prisión y una multa de casi 5000€ luego de haber participado en una movilización de apoyo a los mineros asturianos en 2012.

.. no se garantiza ni tan siquiera una vivienda digna, y luchar contra los desahucios y por ello es delito. Así es como a lo largo de los últimos años de manera casi semanal han sido constantes las condenas bien en forma de prisión o en forma de multa a centenares de miembros de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca.
.. existe una ley fascista de partidos que ilegaliza cualquier alternativa realmente democrática o revolucionaria.
Es por ello que el PCE(r) ha sido ilegalizado y encarcelados sus militantes, resaltando el caso de Arenas, único secretario general de un partido comunista encarcelado en Europa.
Es por ello que Causa Galiza ha sido ilegalizada de facto durante al menos 2 años, mediante la Operación Jaro, y varios de sus militantes se encuentran a la espera de juicio.

.. se persigue y pretende condenar a los artistas que se oponen al régimen y sus políticas criminales, como en el caso de Pablo Hasel y Ciniko, a la espera de juicio por la denuncia realizada por el alcalde de Lleida, Angel Ros, luego de realizar una canción en la que denuncian públicamente todas las corruptelas de este mafioso.
.. los periodistas que no se venden son perseguidos y encausados, como es el caso de Boro, quien se enfrenta a una petición de 6 años de prisión y más de 6000€ cuando trataba de informar de lo sucedido durante la manifestación “Jaque al rey”, en Madrid, en marzo del 2014
(Además es parte de la Operación Araña)

.. denunciar públicamente la impunidad de profesores machistas y homófobos en nuestras universidades es lo digno de ser represaliado, no esas actitudes. Y así es como tres estudiantes de la USC, Antia, Mario y Atanes deben enfrentarse a una petición de 5 meses de prisión.
.. las luchas de liberación en las naciones oprimidas han sido siempre brutalmente perseguidas y represaliadas. A consecuencia de esto varios centenares de patriotas vascos y una decena de gallegos habitan sus centros de exterminio desde hace décadas.
.. oponerse a la realización de un concierto neo-nazi es delito. Dignamente defendieron su barrio decenas de antifascistas en Zaragoza y es por ello que ahora 10 de ellos ahora se enfrentan a penas de prisión.
.. tratar de ganarse la vida es delito. Víctimas de la represión son también los manteros de Barcelona que a causa de las denuncias de Barcelona en Comú han visto como en los últimos meses las detenciones eran constantes.
.. hasta representar una obra de teatro te puede llevar a prisión. Así es como gracias a la denuncia de Ahora Madrid los titiriteros Alfonso y Raul por plasmar una obra de Lorca están frente a una causa de incitación al odio que puede suponerle penas de prisión de hasta 4 años.
Por todo lo expuesto, por las detenciones, sanciones y torturas diarias, los centenares de encausados y presos politicos, algunos gravemente enfermos, por los tribunales politicos de excepción como la Audiencia Nacional y toda la legislación represiva que cada vez se amplia más, queda de manifiesto que vivimos en un Estado fascista sin las más mínimas libertades democráticas, dispuesto a reprimir a todo aquel que se oponga y combata sus crímenes.
Frente a esto solo cabe la unidad y solidaridad.

BASTA DE REPRESIÓN, LIBERTADES POLÍTICAS YA


Foto de la policía del coche de los G.C. con hachís.
La guardia civil está fuera de control


Los cuatro guardias civiles detenidos el pasado 11 de septiembre en un hotel de las afueras de Málaga estaban obsesionados
por el culturismo, habían estado destinados en unidades especiales del instituto armado y sabían ser extremadamente
violentos. Formaban parte de una organización criminal dedicada a robar grandes cantidades de droga a pequeños narcotraficantes a los que propinaban brutales palizas. La banda estaba compuesta, además de por los agentes, por un vigilante de seguridad que cobraba 1.000 euros mensuales y por dos personas más.

El grupo de la Unidad de Drogas y Crimen Organizado (Udyco) de A Coruña y Logroño de la Policía Nacional dio con ellos de modo sorprendente. Los agentes seguían la pista de un histórico del narcotráfico a pequeña escala en la capital riojana, un marroquí que ya había sido detenido en otras ocasiones y que ahora estaba de nuevo bajo sospecha. En abril, los funcionarios detectaron que Brahim L. tenía contactos en Málaga que le suministraban hachís y que había montado una red de
colaboradores que se encargaban de distribuir la mercancía por Logroño.

Durante la investigación, los agentes de la Udyco detectaron que el marroquí se puso en contacto con un actor al que no conocían, un gallego que quería comprar una importante cantidad de droga. Según reveló luego el propio Brahim, le aseguró que trabajaba con un grupo de narcos pero que les detuvo la Policía y ahora no tenía quien le suministrara material. El marroquí se comprometió a conseguirle género de primera calidad a cambio de la comisión como intermediario. Tras varias semanas de negociaciones, de probar muestras y de tratar de conseguir los más de 200 kilos que pretendía adquirir el gallego, por fin ambos concertaron una cita. Irían a Málaga a principios de septiembre a comprar la droga para trasladarla a Logroño y a Coruña, donde el nuevo dijo tener una red de distribución también.

Quedaron el sábado 10 de septiembre a media tarde en el centro comercial La Cañada de Marbella. El gallego llegó junto a otro tipo en una furgoneta alquilada con tres horas de retraso, cuando ya estaba oscureciendo. Brahim se montó con ellos en
la parte delantera y los tres se trasladaron hasta un polígono industrial. Llegaron a una nave, que abrió sus puertas,
entraron sin bajarse del vehículo y dentro les esperaban otros dos marroquíes junto a un coche negro. El intermediario se
bajó de la furgoneta y se acercó a los suministradores, que mostraron la mercancía a los visitantes. Entonces, el gallego
abrió la parte trasera de la furgoneta y entonces se produjo lo que ninguno de los tres magrebíes siquiera podía imaginar.

Cinco altos y musculados hombres vestidos con uniformes reglamentarios, gorras oficiales en sus cabezas y escopetas y
pistolas en sus brazos bajaron de golpe al grito de "Guardia Civil". Los inesperados invitados se lanzaron sobre los tres
marroquíes y les propinaron una somanta de palos que parecía no tener fin. Posteriormente, Brahim reconoció que se tiró al
suelo y no opuso resistencia en cuanto escuchó que eran miembros de las fuerzas de seguridad quienes acababan de
desembarcar. Y efectivamente la mayoría lo eran, aunque no estaban precisamente ejerciendo las funciones propias de la
benemérita.

Los cuatro guardias civiles y el vigilante golpearon reiteradamente a los narcos en la cabeza, en las extremidades y en la espalda. Posaron las rodillas sobre sus columnas vertebrales mientras les ataban con bridas de pies y manos. Hicieron sangrar sus narices con puñetazos y patadas y les encañonaron con las armas de fuego que traían, algunas reales —con munición cargada— y otras simuladas. Les robaron las carteras y los teléfonos, cogieron la mercancía, la metieron en la
furgoneta y pincharon las ruedas del vehículo en el que habían venido los proveedores.

Sin mirar atrás, se montaron de nuevo en la parte trasera del furgón, el gallego arrancó el motor y regresaron por donde
habían venido. Los marroquíes se quedaron allí inmovilizados y sangrando. Ya se habían dado cuenta de que esos no eran
guardias civiles honrados. Unos 45 minutos después, los magrebíes que habían traído la droga consiguieron desatarse gracias a un cúter que uno de ellos tenía en el vehículo. Tras soltarse, comenzaron a pegar a Brahim, según admitió luego él mismo. Le recriminaron que él era responsable de lo que había hecho esa gente y le hicieron prometer que les pagaría lo que
costaba el cargamento o, de lo contrario, irían a buscarle.

Luego le soltaron y el marroquí se montó en su coche y salió pitando muerto de miedo —como confesó él mismo con
posterioridad— hacia Logroño. Para entonces, los asaltantes se encontraban ya a 25 kilómetros de Málaga, en un hotel de
carretera. Habían parado allí para pasar la mercancía de la furgoneta a otro coche también alquilado. Sin embargo, no
lograron materializar la mudanza. Los agentes de la Udyco aparecieron de la nada y frustraron su huida. Les habían seguido
desde Logroño. Detuvieron a los siete miembros del grupo y se incautaron de 69 kilos de hachís que, según calculan, estarían valorados en más de 400.000 euros.

Los policías, que en este caso sí estaban amparados por el Juzgado de Instrucción número 3 de Logroño, en el marco de la
denominada operación Escipión, intervinieron escopetas, pistolas, armas blancas, prendas de la uniformidad oficial de la
Guardia Civil (gorras, chalecos, camisetas), una defensa eléctrica, 'walkie talkies', pasamontañas, banderas de España,
cinta americana, cuerdas y bridas, entre otro material destinado a dar el golpe narrado.

Uno de los guardias civiles, prejubilado después de que se le detectara una minusvalía psicológica, que cobra 1.500 euros
mensuales, justificó en declaraciones ante la Policía que participó en el plan por su "falta de salud mental y su pésima
situación económica". El mileurista vigilante, que es miembro de la Real Federación de Tiro Olímpico y trabajó como escolta en el País Vasco, admitió que el cabecilla de la trama le había prometido 12.000 euros una vez finalizada la operativa. El resto de arrestados se negaron a declarar ante los agentes. El abogado de algunos de los guardias civiles detenidos, Antonio Suárez Valdés, también ha declinado hacer declaraciones ante El Confidencial.

La paliza que los funcionarios dieron a los marroquíes "simulaba ser una intervención policial real, golpeaban de manera
violenta, insistente, exagerada e innecesaria a las víctimas" cuando estas estaban ya en el suelo, explican los agentes de
la Udyco en el atestado que remitieron al Juzgado. "Utilizaron efectos corporativos de la Guardia Civil para la comisión de
hechos delictivos sumamente graves", añade el grupo antidroga de la Policía, que acusa a los detenidos de tráfico de drogas, pertenencia a organización criminal, tenencia ilícita de armas, detención ilegal, lesiones, robo con violencia e intimidación y usurpación de función pública.

A uno de los detenidos, además, la Policía le incrimina por venta de sustancias anabolizantes prohibidas. Era el dueño del
gimnasio que frecuentaban algunos de los arrestados, el que les suministraba productos para potenciar sus músculos y quien
incluso les entrenaba en técnicas culturistas. Los agentes investigan los vínculos de este miembro del grupo con el mercado negro de este tipo de artículos.

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